
El tablero político empieza a definirse.
La más reciente encuesta de Guarumo y Ecoanalítica para El Tiempo, realizada de manera presencial en 69 municipios del país, muestra una competencia cerrada de cara a las elecciones presidenciales de 2026.
Hoy, tres nombres concentran la atención: Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.
Tres perfiles distintos. dos visiones de país. Y, por ahora, un escenario sin un claro dominador.
Los resultados revelan una contienda reñida, donde ninguna candidatura logra despegar de manera definitiva para ganar en primera vuelta. Sin embargo, en escenarios de segunda vuelta, Cepeda aparece con una leve ventaja en la mayoría de escenarios.
Hay una excepción clave.
Frente a Paloma Valencia, el panorama se equilibra hasta llegar a un empate técnico, lo que sugiere una posible polarización más intensa en ese escenario.
Más allá de los nombres, lo que refleja la encuesta es un país dividido, con fuerzas políticas que compiten en condiciones similares y sin un ganador anticipado.
A 8 semanas de la primera vuelta electoral el próximo 31 de mayo, el mensaje es claro:
Una nueva carrera ya empezó.
Y nadie tiene asegurada la meta.
El escenario de segunda vuelta empieza a mostrar fisuras.

Según Guarumo y Ecoanalítica, Iván Cepeda tiene prácticamente asegurado su lugar en la instancia definitiva. La disputa real está en el segundo cupo, donde Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia compiten voto a voto.
Pero hay un cambio clave frente a mediciones anteriores.
Cepeda ya no gana en todos los escenarios.
En un eventual enfrentamiento con Paloma Valencia, el resultado entra en terreno de empate técnico: 43,3% para Cepeda frente a 40% para Valencia. Con un margen de error del 2,2%, la diferencia se diluye. Y hay otro factor: el 16,7% de los votantes aún no decide.
Es, en otras palabras, una elección completamente abierta.
El panorama es distinto frente a otros candidatos. Cepeda sí marca ventaja sobre Abelardo de la Espriella (44,9% vs. 36,4%) y también frente a Sergio Fajardo, a quien superaría con 44,8% frente a 28,4%.
¿Qué significa esto?
Que el verdadero pulso de la elección podría definirse entre dos bloques: petrismo y uribismo.
Y que, por primera vez en este ciclo, la victoria del candidato de izquierda ya no parece asegurada.
La elección de 2026 no tiene dueño.
NOTA: infografías de EL TIEMPO.


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